En varias oportunidades se han visto monedas de 3 y 5 Marcos del Reino de Prusia, en donde se puede apreciar que sobre al cabeza del busto del monarca Federico II lleva soldado un sombrero, como se puede apreciar en la imagen anterior.

No es difícil intuir que se trata de un mensaje netamente político con el firme propósito de atacar al rey Guillermo II.

Pero, ¿qué significa el sombrero?

Para esto hay dos teorías, la primera donde se planteó la hipótesis de que eran sombreros funerarios, y por lo tanto, las monedas con este ultraje satírico simbolizaban el fin del Imperio Alemán y su reemplazo por una república.

La segunda hipótesis, es más apegada a la frase «quitarse el sombrero». Recordemos que hasta los años 1950, aproximadamente, los hombres usaban sombreros en público, y en prácticamente todos los estamentos públicos y privados se contaba con una pequeña habitación destinada exclusivamente para dejar el abrigo y el sombrero cuando se llegaba al lugar. Entonces, «quitarse el sombrero» significaba que una persona se iba a ir, en gesto de educación, y extrapolándolo a la política, lo podríamos interpretar como resignación o abdicación. De hecho, en algunas monedas de este periodo, además de los sombreros, se han encontrado ejemplares con el busto cubierto de una especie de abrigo, por lo que esta interpretación parecía ser la correcta.

Ahora, ¿a qué se debe todo esto?

Si nos remontamos poco más de un siglo atrás, la propaganda aliada remarcaba fuertemente como la megalomanía extrema, lo poco tolerante y avasallante del Rey Guillermo II fue uno de los detonantes de la Primera Guerra Mundial (o “La Gran Guerra”, como se la suele conocer), aunque hoy en día se considera injusto y simplista cargar todas las culpas y responsabilidades sobre el káiser.

Su rivalidad con Gran Bretaña y Francia contribuyó, en parte, al estallido de la Primera Guerra Mundial en el año 1914. Aunque aspiró a evitar el conflicto utilizando su parentesco con los soberanos extranjeros como diplomacia personal, su posición partía de una contradicción imposible, ya que Alemania pretendía ser aliada de Rusia y de Austria a la vez, pero si Austria llegaba a ir a la guerra, sería contra Rusia. Eso fue finalmente lo que sucedió, y en ese momento Berlín se puso incondicionalmente del lado de Viena. La contienda, tras cuatro años de sangriento combate, acabó en un desastre. La derrota militar de Alemania en la Gran Guerra puso fin al II Reich, fundado con la unificación del país en 1871.

El káiser, incapaz de darse cuenta de la realidad, supuso que podría verse obligado a abdicar como emperador, pero aun así confiaba que incluso si era obligado a abandonar el trono alemán, aún tendría el control sobre el reino de Prusia, manteniendo su título. Todo esto fue una total irrealidad, ya que el 9 de noviembre de 1918 se anunciaba la abdicación de Guillermo II como emperador de Alemania y como rey de Prusia, dando así finalizada para siempre la monarquía en Alemania.

El estallido de la revolución en una Alemania exhausta por la guerra finalmente lo obligó a partir hacia el exilio al día siguiente de anunciada su abdicación, es así que el exemperador Guillermo II cruzó la frontera alemana en tren camino a su exilio en los Países Bajos, que se había mantenido neutral durante la guerra.

Tras la firma del Tratado de Versalles en 1919, el artículo Nº 227 del mismo estipulaba la persecución legal contra Guillermo II «por haber cometido una ofensa suprema en contra de la moralidad internacional y la santidad de los tratados», pero la reina Guillermina rehusó extraditarlo, a pesar de las apelaciones por parte de los Aliados. El emperador se asentó en Amerongen y luego en la municipalidad de Doorn, donde adquirió un pequeño castillo que fue su hogar por el resto de su vida.

Luego de conocer esta pequeña parte de la historia es fácil concluir que “sacarse el sombrero” se debe nada más y nada menos al hecho de que el káiser, luego de haber contribuido en mayor o menor medida, al inicio de la Primera Guerra Mundial terminó abdicando, huyendo y dejando a Alemania en vísperas de un nuevo capítulo en su historia, en términos más simplistas, como dice el dicho: “se lavó las manos”.

DATOS TÉCNICOS DE LA MONEDA MANIPULADA

Metal: Plata .900

Peso: 17.3 g, considerando que la moneda original pesa 16.66 gramos, eso nos deja en claro que la soldadura y el sombrero pesan aproximadamente entre 0.6 y 0.9 gramos, considerando el desgaste de la pieza.

Diámetro: 33 mm, igual que la pieza original.

Catálogo: KM#527

Recordemos que la moneda original es así:

 

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