Es bueno saber, y reconocer, que muchas personas ven una colección numismática (sea monedas, medallas, billetes y/o fichas) como una inversión a mediano y largo plazo, ya que de requerirse y/o necesitarse, se puede vender completa o parcialmente para salir de un apuro, o bien en el caso de no tener algún heredero numismático, poder venderla y obtener un rédito económico de ella.

Es importante destacar que lo que detallaremos no son factores determinantes, ni tampoco necesarios, pero si son factores que normalmente le da un posible valor de reventa a nuestra colección, es por esto que se aconseja lo siguiente:

1.- Debemos procurar conocer bien las piezas que componen una colección. Hay muchas piezas que tienen un contexto histórico que hacen que su valor sea sustancialmente mayor, además de eso es importantísimo saber el valor económico / comercial de por lo menos las piezas más importantes.

2.- Tener una colección en el mejor estado de conservación posible. Entre mejor cuidada y con mayor grado de conservación se encuentre, mayor valor numismático y económico puede alcanzar, tal es así que muchas veces el valor entre los estados VF y UNC es increíblemente alto.

3.- La organización y catalogación es parte de la inversión. No es lo mismo decir: «Tengo unas monedas viejas que eran de mi abuela y las quiero vender» a decir: «Tengo un medio argentino de oro del año 1884 en condición SIN CIRCULAR / UNC y me gustaría venderla».

4.- Conocer el «pedigree» de las piezas más importantes. Hay muchas veces que saber el nombre del coleccionista o casa subastadora del que provienen las piezas, le da un valor extra, además de esto es importante tener la documentación que avale dicha ex-pertenencia.

5.- Cuidar a quien se vende. No es lo mismo vender a un joyero o a un anticuario, a un comerciante o a otro coleccionista, en estos tres casos podemos obtener valores muy diferentes, y en el último caso podemos obtener un mayor valor económico que en los dos anteriores, siempre y cuando podamos defender lo que nosotros tengamos, lo que vayamos a vender valga realmente la pena y, sobre todo, que sea de interés para la otra persona.

6.- Cuidar a quien compramos. Consejo de excelencia. Siempre comprar las piezas más raras y/o de calidad a comerciantes con renombre en el rubro. Además de eso, cuidar el echo de que en caso de sospecha de autenticidad el comerciante te pueda dar garantía de devolución de tu dinero.

7.- Manipulación de las piezas más importantes. Es bueno tener en cuenta que el contacto directo con ciertos metales puede acarrear transmitirle la sudoración y/o grasitud de nuestras manos, y con ello mancharlas u oxidarlas, por tal motivo la manipulación con guantes de algodón es una buena recomendación, además de procurar tener las manos limpias antes la manipulación de las piezas. Hay quien no le ve utilidad a esta medida, llegando a considerarla como una exageración. Cuestión de enfoques.

8.- Conservación. No menos importante. Si queremos conservar nuestra colección a lo largo del tiempo es importante protegerla de ciertos factores ambientales, principalmente de la humedad, además, contar con una buen sistema de conservación sirve también para proteger nuestra colección de posibles golpes y/o rayones, cosa que hará que indudablemente la o las piezas pierdan cierto valor comercial.